Esto de vivir al lado de la plaza de Toros tiene sus ventajas.
Estoy oyendo ahora mismo a B.B. King. No tan bien como los de dentro claro, pero tienen el volumen más alto que en otras ocasiones.
La parte mala son las vaquillas de las fiestas, porque muy por la mañana, cuando más sueño tengo, se me ponen varias charangas bajo la ventana.