Pues sí. Los aborrezco.
Leo en
Aragón Digital, en un texto de Marisa Yubero, lo siguiente:
"Estos días atrás ha saltado a los medios la noticia de que los sindicatos alemanes han solicitado que los empleados de grandes almacenes y comercios tengan un descanso extra de 15 minutos por sufrir el martilleo de los villancicos durante toda la campaña navideña..."
Allá por el año 1996 trabajé en el Continente (ahora Carrefour) del Centro Comercial Augusta. Al principio en el parking, redistribuyendo el tráfico. Era una época de mucho público, no existía Grancasa. Poco después nos metieron a una docena de chavales a línea de cajas. Muy raro era eso, pero le dió la venada a la jefa, y nos metió. Le veníamos muy bien a la empresa, porque tiraba de nosotros también para cargar cajas.
Pues a lo que iba: 8 horas de villancicos, con el mismo CD repitiéndose sin cesar. Odio el petardo de la puerta de mi casa, las campanas sobre campanas, las campanas de Belén y los peces en el río.
Por cierto, también odio a Gloria Estefan porque por aquellas fechas dió un concierto en Zaragoza y se pegaron unos días dandole vueltas a un CD suyo.